ALCÁZAR DE LOS REYES CRISTIANOS

Historia del Alcázar

El Alcázar de los Reyes Cristianos desempeñó desde sus orígenes el papel de centro de poder político. En la época romana, fue la sede de la aduana y lugar de residencia de los cargos políticos que gobernaban la ciudad, el Procurador y el Cuestor. Cuando los visigodos llegaron a la ciudad ocuparon el edificio y lo utilizaron pero no realizaron modificaciones importantes. La situación cambió con la invasión musulmana. Durante la época del emirato, Abd al-Rahman I y sus sucesores Al-Hakam I y Abd al Rahman II realizaron obras de ampliación del edificio, construcción de canalizaciones, jardines, caballerías, para adaptarlo a los modos de vida y costumbres musulmanas. Cuando Abd al Rahman III fundó el Califato independiente ya en el siglo X, el Alcázar perdió importancia en detrimento de la ciudad palatina de Medina Azahara, y en los siglos posteriores fue arrasado por los distintos saqueos que sufrió Córdoba. Se conservan tanto sillares, columnas y capiteles romanos, como zócalos y molduras visigodas e islámicas.

Tras la reconquista cristiana del año 1236, Fernando III El Santo se repartió el solar del antiguo Alcázar andalusí con el obispo, algunos nobles y la orden de Calatrava. Su hijo Alfonso X el Sabio inició las obras para convertirlo en residencia real, mientras que, ya en siglo XIV, Alfonso XI el Justiciero, ordenó su fortificación entre los años 1327 y 1329. Los amores de este último y la noble sevillana Leonor de Guzmán tuvieron uno de sus puntos de encuentro en el Alcázar, donde nacieron diez bastardos de este rey, entre ellos el futuro Enrique II de Trastámara. También fue escenario de distintos episodios de la guerra civil entre Pedro I el Cruel y Enrique II. Desde la finalización del conflicto, el triunfante rey Enrique II utilizó el edificio de nuevo como residencia real desde el verano de 1371, al igual que sus sucesores, como su nieto Enrique III El Doliente que fue recibido aquí a su llegada a la ciudad en 1495, y de aquí partió también, el rey Enrique IV El Impotente, el 20 de mayo de 1455, para casarse con doña Juana de Portugal, y de este matrimonio nacería Juana La Beltraneja en 1462, quien se enfrentaría a Isabel I, hermanastra de Enrique IV, y a su esposo Fernando II de Aragón por el trono de Castilla en una larga guerra civil.

Desde 1482 los Reyes Católicos utilizaron el Alcázar como cuartel general y desde aquí planificaron la reconquista de Granada culminada en 1492. El Alcázar fue el escenario de la primera entrevista entre los reyes y el futuro descubridor de América, Cristóbal Colón, en 1486. Allí nació también la infanta Doña María, futura reina de Portugal, y madre a su vez de Doña Isabel, que sería la primera esposa del Emperador Carlos I de España y V de Alemania, y madre del también rey Felipe II de España.

En 1499, Isabel y Fernando dejaron de utilizar el Alcázar como residencia, y lo cedieron al Tribunal de la Inquisición para que estableciera allí su sede en Córdoba, por lo que el edificio fue acondicionado para dotarlo de mazmorras y calabozos perdiendo su carácter palaciego.

Durante más de tres siglos se convirtió en “terrible escenario de crueldades”, según Salcedo Hierro, hasta que ya entrado el siglo XIX, las Cortes de Cádiz abolieron el Santo Oficio en 1812 por primera vez y con carácter definitivo en 1821. Desde esa fecha hasta 1931 sus instalaciones se emplearon como cárcel primero civil, y más tarde militar, que constaba de 33 piezas, 20 calabozos y 7 patios, según Ramírez de las Casas-Deza. El comienzo de la Segunda República supuso la calificación del edificio como Monumento Histórico, aunque los deterioros sufridos eran más que evidentes. Consciente de la situación, el alcalde Antonio Cruz Conde consiguió en 1955 la cesión del Alcázar al Ayuntamiento de Córdoba, y encargó su restauración al arquitecto Víctor Escribano Ucelay, que, por ejemplo, decoró su salón principal con los mosaicos romanos que por la misma época se descubrieron en el subsuelo de la Plaza de la Corredera. Los Jardines del Alcázar gozan de especial protección desde 1986 por el Plan General de Ordenación Urbanística, pero el hito clave para su conservación y puesta en valor fue la integración del edificio dentro del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994.

El antiguo palacio ha recobrado su esplendor, siendo actualmente foco turístico de importancia, situado en las cercanías de la Mezquita-Catedral. Lugar de celebración de exposiciones, conciertos o bodas, resultan dignos de admirar su bella arquitectura y magníficos jardines – herencia musulmana – en donde una inscripción moderna recuerda al visitante que el mismo Cayo Julio César plantó en el Alcázar con sus propias manos un plátano oriental (árbol que da sombra a muchas calles y jardines de la ciudad), testimonio éste de que las sucesivas culturas que han jalonado la historia de Córdoba han dejado su sello desde los tiempos más antiguos en este edificio, cuya importancia histórica ha quedado meridianamente clara.

Si no tiene claro qué hacer en Córdoba, le recomendamos visitar el Alcázar de los Reyes Cristianos contratando una de nuestras visitas guiadas. Allí dedicaremos especial interés a la historia del edificio. Elija hacer turismo de calidad con personal cualificado, no lo dude, ArtenCórdoba es la mejor opción.

Texto: Jesús Pijuán

  • El Adarve y la Torre del Homenaje del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Acceso Principal al Alcázar de los Reyes Cristianos
  • El Adarve y la Torre de los Leones del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • El Adarve y la Torre del Homenaje del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Restos arqueológicos en el Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Detalle del Patio Morisco en el Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Entrada a los Baños Reales Mudéjares del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Monumento a la primera audiencia de los Reyes Católicos a Cristóbal Colón en el  Alcázar de los Reyes Cristianos
  • El Puente Romano visto desde la Torre de los Leones del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Monumento a Alfonso X el Sabio en el Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Inscripciones en el interior de la Torre de los Leones del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Cubierta de la Torre del Homenaje en el Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Patio Morisco del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Restos romanos en el Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Detalle de los Baños Reales Mudéjares del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Monumento a la primera audiencia de los Reyes Católicos a Cristóbal Colón en el  Alcázar de los Reyes Cristianos
  • El Adarve y la Torre del Homenaje del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Acceso Principal al Alcázar de los Reyes Cristianos
  • El Adarve y la Torre de los Leones del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • El Adarve y la Torre del Homenaje del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Restos arqueológicos en el Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Detalle del Patio Morisco en el Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Entrada a los Baños Reales Mudéjares del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Monumento a la primera audiencia de los Reyes Católicos a Cristóbal Colón en el  Alcázar de los Reyes Cristianos
  • El Puente Romano visto desde la Torre de los Leones del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Monumento a Alfonso X el Sabio en el Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Inscripciones en el interior de la Torre de los Leones del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Cubierta de la Torre del Homenaje en el Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Patio Morisco del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Restos romanos en el Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Detalle de los Baños Reales Mudéjares del Alcázar de los Reyes Cristianos
  • Monumento a la primera audiencia de los Reyes Católicos a Cristóbal Colón en el  Alcázar de los Reyes Cristianos